Recomendaciones para fomentar la creatividad y el pensamiento crítico en un entorno de aprendizaje asistido por inteligencia artificial generativa.
La escritura es una de las competencias más vulnerables al uso automatizado de la IAgen: el estudiante puede delegar la redacción en la herramienta, generando descarga cognitiva, ilusión de competencia y dependencia. Este artículo propone cómo evitarlo.
El artículo propone un marco claro: «La IAgen debe ser tu entrenador, un andamiaje, y no un jugador sustituto que realiza "tu" esfuerzo». Su potencial transformador solo se realiza cuando el estudiante permanece como agente protagonista de su propio aprendizaje, utilizando la herramienta como un potenciador de sus capacidades y no como un sustituto.
El artículo clasifica los riesgos en cuatro categorías. Selecciona cada pestaña para explorarlos.
El uso pasivo de la IAgen puede erosionar los procesos cognitivos esenciales para la formación clínica, creando una falsa sensación de dominio sin el esfuerzo real del aprendizaje.
El uso de la IAgen para escribir o narrar puede erosionar habilidades comunicativas esenciales que son irreemplazables en la práctica clínica centrada en el paciente.
La generación de conocimiento médico puede verse afectada por las limitaciones estructurales de los modelos de IA, con consecuencias que van más allá del aula.
La integridad académica y la equidad educativa se ven amenazadas de formas nuevas que los mecanismos de detección tradicionales no pueden capturar.
El riesgo principal no es la IAgen sino su uso pasivo. Cada interacción pasiva tiene una alternativa activa que transforma la herramienta en un andamiaje de aprendizaje profundo.
Recomendaciones para emplear la IAgen como andamiaje que posibilite el progreso del estudiante, preservando siempre el papel generador humano. Actividadesˌ como la argumentación, la toma de decisiones o la planificación deben seguir siendo responsabilidad del estudiante.
Fomenta que la generación de ideas, el diseño del borrador o la estructura lógica del texto sigan siendo responsabilidad del alumno. El momento "eureka" solo es posible si se mantiene la intervención humana en el proceso creador. La IAgen entra después, para mejorar y pulir, nunca para crear desde cero.
En lugar de preguntar directamente para obtener respuestas, el estudiante pide a la IAgen que le formule preguntas sobre el tema. Al responder, repasa sus conocimientos y descubre relaciones que no habría identificado. Fomenta el pensamiento crítico y da lugar a un aprendizaje profundo y duradero.
Cuando el estudiante está bloqueado, puede pedir a la IAgen un modelo de referencia, un ejemplo o un fragmento que sirva de andamiaje para inspirarse. La clave es usar ese ejemplo como punto de partida, no como texto a copiar o adaptar. La idea inicial y la creatividad siguen siendo del estudiante.
Aprender a diseñar instrucciones detalladas para la IAgen es en sí una competencia de alto valor. Un buen prompt debe especificar el contexto, el rol, los objetivos, la secuencia y los criterios de calidad. La capacidad de formular prompts específicos refleja el nivel de comprensión del estudiante sobre el tema.
La IAgen no es un buscador fiable para datos clínicos: puede alucinar referencias, mezclar datos de distintas fuentes o presentar estadísticas incorrectas con apariencia de rigor. Para cualquier dato médico, PubMed, EMBASE u OpenEvidence son las fuentes de referencia. La IAgen puede ayudar a procesar y sintetizar, pero no a obtener los datos primarios.
Realizar tareas de escritura de forma colaborativa obliga a los estudiantes a negociar ideas, debatir y consensuar borradores, actuando como antídoto frente al aislamiento cognitivo. Al revisar el trabajo de un compañero, el estudiante desarrolla su capacidad crítica y su habilidad para escribir de forma constructiva y empática.
Conservar los prompts utilizados, las diferentes versiones del texto y los cambios realizados permite al alumnado evidenciar su participación y capacidad crítica. Registrar las verificaciones realizadas en fuentes primarias demuestra rigor y responsabilidad. Esta documentación es tanto una garantía de integridad como una oportunidad de aprendizaje.
La IAgen no es un oráculo sino una herramienta probabilística. El alumnado debe distinguir tres tipos de limitaciones: alucinaciones (afirmaciones incorrectas presentadas con rigor), sesgos (derivados de los datos de entrenamiento) y lagunas de conocimiento (áreas donde el modelo rellena con generalidades). Detectar y analizar estos errores es en sí una forma de aprendizaje activo.
El uso de la IAgen en la escritura médica no exime de la responsabilidad ética. Los estudiantes deben declarar explícitamente qué partes del trabajo fueron asistidas por IAgen y mediante qué tipo de interacción (edición, estructuración, búsqueda). La autoría real implica que el ser humano es el responsable último del contenido, siempre. No hacerlo puede incurrir en deshonestidad académica.
Una vez finalizada la tarea, el estudiante debe reflexionar sobre su proceso de aprendizaje. Tres preguntas clave: ¿Qué aprendí realmente? ¿Qué haría diferente si lo repitiera? ¿Podría explicar y defender el contenido sin consultar la IAgen? Si la respuesta a esta última pregunta es no, la colaboración con la herramienta no ha contribuido realmente al aprendizaje.
Antes de entregar cualquier trabajo que haya contado con asistencia de IAgen, comprueba cada uno de estos puntos. Marca los que hayas cumplido.
El docente debe transformar el encargo del trabajo en una guía que describa los objetivos y los traduzca en tareas concretas. Toca cada tarjeta para ver cómo implementarlo.
Todo lo propuesto difícilmente será viable sin un marco normativo institucional. Estas dos recomendaciones son complementarias y necesarias para que el resto del documento sea sostenible.
El uso de la IAgen por parte del estudiantado es insuficiente si no va acompañado de una comprensión crítica de su funcionamiento. No basta con enseñar a usar la IAgen en educación; es necesario incorporar la educación sobre la IAgen en el currículo universitario. Esta formación debe abordar los mecanismos técnicos que sustentan estos modelos, las alucinaciones, los sesgos, los límites éticos y la responsabilidad profesional.
Universidades y facultades deben definir políticas institucionales claras que orienten el uso de la IAgen en docencia, alineadas con el artículo 4 de la AI Act europea. Estas políticas deben incluir criterios de uso apropiado e inapropiado, directrices sobre privacidad y confidencialidad de datos clínicos, y mecanismos de actualización periódica ante la vertiginosa velocidad del campo.
Este recurso educativo está basado íntegramente en el artículo original publicado en RevEspEduMed en abril de 2026.
Corral-Gudino, L., & Marcos, M. (2026). La escritura en educación médica en la era de la inteligencia artificial generativa. Recomendaciones para fomentar la creatividad y el pensamiento crítico en un entorno de aprendizaje asistido por IA generativa. RevEspEduMed, 3, 708901.
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